La biomasa en España, tanto en generación eléctrica como en producción térmica, es la "mayor renovable" en el balance de eficiencia y renovables 2009 del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE): un 3,9%, seguida de la eólica, con una contribución del 2,4%, y de la energía hidráulica, con un 1,7%.
Según este organismo público, la producción de pellets se ha multiplicado por diez en los últimos tres años, hasta alcanzar en 2009 las 600.000 toneladas. Despunta la tecnología española, sobre todo en gasificación, en instalaciones de cogeneración de menos de dos megavatios (MW). En cuanto a la co-combustión, hay numerosas centrales eléctricas con biomasa agro-forestal en pruebas.
La producción de pellets se ha multiplicado en España por diez en los últimos tres años.
El Plan de Energías Renovables (PER) fijaba que para 2010 algo más del 6% de la electricidad en España proviniera de la biomasa en sus diferentes formas. El nuevo PER, que se solapará con el Plan de Acción Nacional en materia de Energías Renovables (PANER), exigido por la Unión Europea, se plantea para el periodo 2011-2020 un objetivo más ambicioso. La finalidad es lograr un parque eléctrico con una potencia instalada de 1.695 MW. Ahora bien, para promocionar este sector, según el IDAE, son fundamentales las empresas de servicios energéticos, en especial, las dirigidas al sector doméstico.
Andalucía es por su extensión y clima la comunidad autónoma con más potencial para la generación de energía a partir de la biomasa. Hay diversas plantas en provincias como Jaén o Málaga que ya utilizan orujo o residuos de aceituna para crear energía. Entre las empresas principales del sector se encuentran ENCE, Valoriza Energía, Oleíca el Tejar, Guascor, CGC Biomasa, Iberdrola y el sector celulósico y papelero español, representado por la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (ASPAPEL). Están localizadas, sobre todo, en Galicia, Andalucía y Asturias y generan alrededor de 4.000 puestos de trabajo directos.
En algunos países, la biomasa es el recurso económico más importante, como en Brasil, donde la caña de azúcar se transforma en etanol, o en la provincia de Sichuán, en China, donde se obtiene gas a partir de estiércol. En el caso de la Unión Europea (UE), con una gran dependencia energética del petróleo, se apuesta cada vez más por esta fuente de energía. Los países nórdicos o Alemania, donde se utilizan seis millones de toneladas de residuos de madera tanto para fabricar tableros aglomerados como para generar energía, son los países europeos que más biomasa consumen.




