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Los planes europeos para renovables subestiman la biomasa térmica. Eso es lo que afirman desde Asociación Europea de Biomasa (Aebiom), después de revisar los últimos planes presentados en el parlamento europeo, en el que la cuota de mercado de la bioenergía se contabilizaría en 85,8 Mtep en 2020. De poco ambicioso tilda Aebiom este objetivo, que estima que podría alcanzar fácilmente los 124 Mtep para el mismo año, por lo que entienden que dichos planes “subestiman el uso térmico de la biomasa”.

Según esta organización de productores, la mayor parte de los planes se focalizan en el uso eléctrico de la biomasa, mientras que los objetivos para uso térmico no se concretan o son poco ambiciosos, a pesar de ser más eficiente que el eléctrico.

Avebiom calcula que ya hay en España unos 2.500.000 kWt instalados de calderas de biomasa para uso térmico, frente a los actuales 500.000 kWe para uso eléctrico. Además, la asociación calcula los beneficios económicos y sociales de una mayor apuesta por estas calderas de biomasa, con las que se  podría ahorrar fácilmente entre 3.500 y 5.000 millones de euros en importaciones de petróleo y gas hasta el año 2020, además de generar más de 75.000 empleos directos y más de 100.000 indirectos y permanentes.

La revisión de los planes también permite confirmar que los mercados europeos más importantes para el uso térmico de biomasa estarán en Alemania, Italia, Reino Unido y Suecia. A pesar de todo, la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom) no ceja en su empeño de mostrar las potencialidades de nuestro país. Y lo hace, por ejemplo, con los datos del Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa, que dispone ya de 2.350 registros y una potencia acumulada de 573.000 kW.

 

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La Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa, a través de una carta abierta a la prensa, ha propuesto una medida de ahorro energético, ahora que se ha hecho patente la gran dependencia energética del exterior que tiene España. Javier Díaz, presidente de AVEBIOM, cree que sería una buena medida por parte del gobierno, instalar 325.000 calderas de biomasa, lo que permitiría ahorrar entre 3.500 y 5.000 millones de euros en importaciones de petróleo y gas. Esta inversión, además del evidente ahorro y de la conveniencia ecológica permitiría generar mas de 35.000 empleos directos permanentes en un momento en el que se deben buscar alternativas laborales para la multitud de desempleados que engrosan las filas del paro.

En otros países de la UE como Suecia o Finlandia, han conseguido reducir su dependencia energética generando con biocombustibles sólidos (astillas y pellets) más del 30% de la energía consumida, en el caso de Suecia, un 2% más que lo generado con los combustibles fosiles (29%). España tiene que tomarse en serio la sustitución de gasóleo y gas natural por biomasa.

Además, Avebiom afirma que el precio del crudo se ha incrementado mucho en los ultimos meses, pasando de 70 dólares en 2010 a  los 110 que ha llegado a alcanzar esta semana. Si hacemos una cuenta rápida, esos 40 dólares de diferencia supone incrementar en 24.000 millones de euros la factura que paga España a otros países por el abastecimiento. El vicepresidente del Gobierno ha recordado que por cada 10 euros que sube el precio del barril de crudo, España gasta 6.000 millones más al año, que van a parar a otros Paises, dejando el valor añadido fuera de España, y manteniendo una pesada carga sobre los ciudadanos, muy dificil de sobrellevar.

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En la actualidad, la mitad de las calderas domesticas instaladas en países como Alemania o Austria se nutren como combustible de pellets de madera de calidad, uno de los principales inconvenientes para el desarrollo de este sector en España. Aún no existen en el país normas de obligado cumplimiento, lo que deriva en problemas de calidad y, en consecuencia, en el mal funcionamiento de las calderas. Para paliar este problema, la empresa pública de Medio Ambiente de Castilla y León y otras tres compañías han puesto en marcha un proyecto denominado Ribpellet que pretende aprovechar los residuos de una fábrica de bobinas de madera, así como los restos procedentes de los clareos y limpiezas de bosque, para producir pellets adaptados a los estándares de calidad de los países europeos punteros en el sector.

Según ha precisado Arturo Rica, uno de los impulsores de la iniciativa, se construirá una planta de fabricación en la localidad burgalesa de Huerta del Rey, ubicada junto a la comarca de pinares de Burgos-Soria (Monte Modelo de Urbión), donde abundan los montes de pino silvestre (Pinus sylvestris), pino negral o resinero (Pinus pinaster) y pino laricio (Pinus nigra), que constiuyen la base de la materia prima más adecuada para la calidad que se busca.

En cuanto al proceso, Rica ha subrayado que se puede emplear en la combustión astilla y corteza de todo tipo. Así, se prevé una producción de 40.000 toneladas al año de pellet para lo que se requiere, como componentes, de una peladora de troncos, astilladora, cribadora y elementos de trasiego; un secadero de banda a baja temperatura, un silo de almacenamiento de producto seco, una línea de molienda y granulado, un silo para el producto terminado, un depósito para el llenado de camión cisterna y un módulo de cogeneración para producir energía térmica y eléctrica.

A nivel medioambiental, este potencial forestal posibilita la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero. El desarrollo del sector permitiría reducir en 660 toneladas las emisiones de CO2. Con el objetivo de fomentar la biomasa térmica la Administración regional trabajará en tres ámbitos, la producción de pellets para garantizar el suministro, la sustitución de las calderas tradicionales por otras de biomasa y la instalación de estas calderas en edificios de nueva construcción.

Fuente: DICYT

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Un total de 95 municipios de la provincia de Jaén sustituirán sus calderas convencionales de combustibles fósiles o electricidad en centros educativos y edificios municipales, por nuevas calderas de biomasa gracias al Proyecto FARO.

El objetivo de este proyecto es el de fomentar el aprovechamiento y valorización de los recursos energéticos renovables y contaminantes procedentes del olivar y cuenta con un presupuesto global de 4,9 millones cofinanciados entre el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM), la Junta de Andalucía y la Diputación Provincial de Jaén.

Las actuaciones previstas se desarrollarán en tres fases (estudio técnico y económico, ejecución material del programa y puesta en funcionamiento). Se estima un periodo de ejecución de un año. Además, este proyecto se enmarca en la aplicación experimental de la Ley 45/2007 de Desarrollo Sostenible del Medio Rural por la que el Ministerio y la Junta de Andalucía desarrollarán 43 proyectos en Andalucía, que servirán para testar la ley antes de su aplicación.

En el caso de Jaén, los proyectos 'FARO' además de ser una iniciativa ambiental al reducir la emisión de gases contaminantes a la atmósfera, supone poner en valor los residuos del olivar, como el hueso de la aceituna o el orujillo, para convertirlos en subproductos comercializables como nuevos combustibles.

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Miércoles, 29 de Septiembre de 2010 09:05

Biomasa para climatizar la piscina de Ronda

La ciudad malagueña de Ronda acaba de hacer una clara apuesta por la utilización de las energías renovables. Ayer se inauguró la instalación de una nueva caldera para la piscina climatizada municipal y esta nueva caldera usa como combustible la biomasa. En concreto se ha instalado un nueva caldera que usa el pellet de hueso de aceituna para su funcionamiento y que reemplazará las dos calderas de gasoil de 350.000 y 100.000 kilocalorías, que funcionaban hasta ahora. La inversión para esta mejora han sido de unos 270.000 euros, de los que 145.000 han sido subvencionados por la Agencia Andaluza de la Energía.

Debido al coste de estas dos calderas y a las constantes subidas del precio del gasoil, el Ayuntamiento de Ronda estudió otras fórmulas que permitieran mantener en funcionamiento la piscina durante once meses del año. El nuevo sistema de climatización aporta un ahorro económico anual de un 40% respecto a las calderas de gasoil y las previsiones apuntan a que la instalación se podrá amortizar en el plazo de cuatro años, siendo su vida útil de unos 20 años. Según los responsables municipales, el gasto acumulado del gasoil durante los 20 años de vida de la nueva caldera duplicaría al de biomasa. 

Otros beneficios son, por ejemplo, que se pueden utilizar diferentes combustibles biomásicos, como el pellet y el hueso de aceituna, que ofrecen un alto grado de seguridad y tienen un gran poder calórico con un rendimiento del 90%. Además, la nueva caldera está controlada mediante un programador. Desde el punto de vista medioambiental, esta caldera reduce significativamente las emisiones contaminantes a la atmósfera.

Fuente: La opinión de Málaga

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